No es fácil ser quien eres, y descubrir esta dificultad supone ya un gran avance.

Estamos acostumbrados a decir “yo soy tal…” o “yo soy cual…” pero, si nos detenemos un poco y miramos más de cerca esa cuestión, ¿realmente estamos diciendo quiénes somos de verdad?

No es fácil ser quien eres, nunca lo ha sido. Hasta hace poco, en las sociedades pequeñas, tradicionales y cerradas, no fue fácil porque “ser distinto” implicaba transgredir las creencias y las normas establecidas como normales. Ser uno mismo y, por tanto, “ser distinto” era un riesgo muy alto que podía conllevar el escarnio, el ostracismo o la muerte. Además de la pena capital, no había nada peor que la expulsión del grupo, de la tribu, del pueblo, de la patria…

Ahora que estas sociedades pequeñas, tradicionales y cerradas están desapareciendo a pasos de gigante, paradójicamente, tampoco es fácil “ser distinto”, es decir, ser quien uno es. Las nuevas sociedades modernas y “civilizadas” están impregnadas/construidas/impulsadas velozmente por las modas, las nuevas tendencias, el último grito, la obsolescencia programada. Así que ser distinto se confunde con imitar alguna de estas modas, tendencias y gritos vanguardistas.

Más sutil a todo esto es la tendencia tan humana, tan antigua y universal de imitar a los demás: lo que dicen, lo que sienten y lo que hacen. Aprendemos por imitación y pasamos años aprendiendo por imitación. Así nos lo ensañaron. Este sigiloso imitar se convierte poco a poco en un hábito incuestionable, sea respecto de las viejas creencias o las nuevas modas, o simplemente respecto de lo que piensan/sienten/dicen los demás. ¿No son los demás el ejemplo a seguir?

Así que este continuo imitar, tan inconsciente de suyo, tan antiguo y confortable, nos sustrae lentamente/continuamente el Ser, el ser que somos, aquello que nos corresponde por ser quienes somos.

Cuando uno se da cuenta de ello, de que no es quien es de verdad, el mundo, su mundo, se puede venir abajo; y entonces se abre paso un fuerte sentimiento interior de asombro/vértigo/espanto…

Nada mejor, aunque duela, pues ese hondo sentimiento, en realidad senticierto, nos está dando la clave de un giro fundamental en nuestras vidas, un giro hacia eso que siempre fuimos, hacia ese ser que eres.

Ser quien eres…

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