Estamos habituados a pensar que el desencadenamiento de las crisis depende de una serie de personas concretas que están a cargo de puestos clave en el sistema. Así que cambiando a esta serie de personas por otras todo será diferente: un nuevo presidente, un nuevo gestor, etc., y las cosas cambiarán a mejor. Ese modo habitual de pensar nos induce a creer que las crisis económicas requieren de soluciones económicas, las crisis políticas de soluciones políticas, las crisis demográficas de soluciones demográficas, las crisis tecnológicas de soluciones tecnológicas, etc. Cada cosa en su lugar, una aislada de la otra, un problema-una solución. Éste es un modo habitual de pensar.

Pero la abrumadora realidad que entra a borbotones por nuestros ojos, a diario, por todas partes, es una sensación de que todo-está-en-crisis; de que el mundo está patas arriba, de que nada funciona. El mismo modo habitual de pensar trata de encontrar el origen de sus causas, los responsables, ¡hasta los culpables de todo! En ese modo habitual de pensar está detrás la imagen de un tirano, un déspota o un dictador que sostiene toda la estructura en crisis y subyuga al resto de súbditos. Es también la imagen de una pirámide en cuya cúspide está el poder y en la base está la crisis; arriba los privilegiados y abajo los pordioseros.

Pero, de nuevo, la abrumadora realidad nos muestra una crisis múltiple, poliédrica, simultánea, a la vez económica, política, cultural, moral, espiritual y todos los –al que podamos imaginar.  ¿Cómo puede ser todo ello asunto de unas cuantas personas, partidos, empresas o instituciones? ¿No sería entonces relativamente fácil la tarea de sustituir unos por otros? Puesto que el modo habitual de pensar tan sólo ve piezas, entonces piensa en cambiar unas piezas viejas por otras nuevas, y asunto arreglado. Una solución para esto, otra solución para aquello, etc.

Pero, ¿y si en vez de piezas viéramos todo un engranaje que resulta de la conjunción de todas esas piezas? Un sistema, por tanto. El pensamiento habitual se preguntará, ¿cómo es ese sistema? ¿Qué forma tiene? ¿Dónde están las fuentes de ese sistema? ¿Quién lo controla? El pensamiento habitual tratará de desmenuzar sus piezas y cambiarlas una por una. Pero entonces, al juntarlas, ¿no tendríamos un sistema parecido al anterior?

El pensamiento habitual piensa seccionando la realidad, fraccionándola en partes, piezas, fichas, nombres, personas. Cuando ve la realidad y sus crisis se dice: “qué mal está todo”, “qué mal está el mundo”, como si el mundo fuera una entidad exterior y separada del aislado pensamiento habitual. Pero, ¿no es acaso el mundo nuestro mundo? ¿No pertenecemos a él desde siempre? ¿No será que también somos piezas que constituyen nuestro mundo?

Si por un momento abandonamos el pensamiento habitual y sus imágenes de la pirámide, del arriba-abajo, de las piezas aisladas, etc., y viéramos un círculo, ¿dónde está entonces el comienzo y el final? ¿Quién sería el principal responsable del círculo?

El cambio de la pirámide al círculo es una metáfora para expresar un cambio de paradigma que está sucediendo hoy. No es fácil percibir un cambio de paradigma cuando está emergiendo, pero así es. Es limitante creer que estamos inmersos solamente en una crisis económica, o político-económica, o político-social-económica. También es limitante pensar que dicha crisis es exclusiva de España, o de los países del sur de Europa, o de unas clases sociales, o de unos partidos, etc. El nivel de las interconexiones y relaciones globales entre países y ámbitos son cada vez más nítidas: por ejemplo, el aumento de las catástrofes naturales es inseparable del cambio climático; la explosión demográfica del aumento de la pobreza; la deforestación de los bosques de los desplazamientos migratorios; la desaparición de la organización industrial europea de los bajos salarios en China; las burbujas inmobiliarias de la cultura del crédito; el individualismo competitivo de la necesidad de consumir, etc. Este rápido entramado de relaciones nos muestra las estrechas relaciones complementarias entre realidades aparentemente dispersas y dispares, macro y micro, unas con más responsabilidad, y otras, con menos.

Tanto nos está costando percibir un cambio de paradigma como aceptar una crisis civilizatoria que afecta a la humanidad hoy. Y no querer asumirlo como tal es el mayor impedimento para ir más allá, hacia nuevos mundos. Esta crisis no es reductible a un solo ámbito de la realidad ni tan sólo a unas cuantas personas y organismos. Es mucho más profunda y tiene que ver con la consciencia colectiva del planeta. Es un modo habitual de ver, sentir y pensar las cosas el que está gestando esta crisis. Ese modo de ver, sentir y pensar la realidad, las personas, las relaciones y las cosas como si fueran un objeto de consumo; de usar y tirar; de acumular y despilfarrar; de pagar, despreciar y olvidar. Es ese modo piramidal de ver, sentir y pensar: “yo en la cúspide del control y la realidad afuera lista para ser usada” lo que nos está destruyendo a diario, en nuestro mundo más próximo y cotidiano.

Cambiar el mundo es imposible, pero cambiar nuestro mundo no lo es. Y en ése nuestro mundo nosotros somos la pieza fundamental que, como en un círculo, allá donde empiece será el inicio. Necesitamos un nuevo paradigma, un nuevo modo de ver, sentir y pensar la realidad que nos conduzca a cambios profundos. En definitiva, una nueva consciencia global.

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-qformat:yes;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin-top:0cm;
mso-para-margin-right:0cm;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0cm;
line-height:115%;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-fareast-theme-font:minor-fareast;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

Normal
0

21

false
false
false

ES
X-NONE
X-NONE

MicrosoftInternetExplorer4

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-qformat:yes;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin-top:0cm;
mso-para-margin-right:0cm;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0cm;
line-height:115%;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-fareast-theme-font:minor-fareast;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

Anuncios